<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6321862728811321082</id><updated>2011-11-27T15:29:21.115-08:00</updated><title type='text'>El visitante nocturno.</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://visinoc.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fernando León de Minglana.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15034516773403306241</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_p-jpHpjVn6Q/SUldju8EeSI/AAAAAAAAAAw/R3BnSvsz-1c/S220/Bartolo+2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6321862728811321082.post-5854058966913770869</id><published>2009-01-16T09:20:00.000-08:00</published><updated>2009-01-16T11:14:53.172-08:00</updated><title type='text'>Hombrecillos verdes.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde que existen crónicas escritas de los avistamientos ufológicos, numerosos testimonios coinciden en describir a los visitantes de otros mundos como hombrecillos de color verde. Aunque personalmente siempre consideré esta descripción como una leyenda, mi opinión cambió radicalmente una clara noche española de Marzo de 1987. Yo vi a los hombres verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos ocurrieron así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella época, era ya una costumbre arraigada en el campus de Verlertown lo que el cuerpo docente dio en llamar "Convención lúdico-experimental interdepartamental" y que, básicamente, consistía en una puesta en común,  de manera informal, de las materias más pintorescas o curiosas estudiadas por  los diversos departamentos y cátedras. Esta convención se celebraba cada año en una ciudad europea distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sede de 1987  fue Móstoles, en España, país que fue cuna de mis antepasados. La Concejalía de Festejos de la localidad nos cedió amablemente una carpa que había sido usada en un concierto de rock y que aún no había sido desmontada. Un marco académico escueto pero alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel año, la estrella fue una planta aromática que el Departamento de Etnografía Tropical presentó como habitualmente usada por cierta tribu amazónica y que todos los presentes fumamos de forma experimental. Debo decir que a mí no me causó efecto alguno, aunque al resto de asistentes les produjo cierto desenfoque en sus siluetas, que empezaron a verse algo borrosas. No les dije nada por no preocuparlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra presentación que recuerdo con nitidez fue un estudio comparativo de la anatomía femenina en las diversas razas humanas, que fue espléndidamente ilustrado por la colaboración desinteresada de algunas ilustres colegas. Especialmente aplaudida fue la demostración de la profesora Paula do Nascimento, representando a la mujer carioca, que nos honraba con su presencia gracias a un intercambio docente con la Universidad de Samba de Río de Janeiro. Tampoco estuvo mal la demostración de la señorita Tanaka, becada por la Universidad de Tokio, que nos ilustró sobre los secretos de la anatomía oriental. Cuando Miss Croquett, la septuagenaria y obesa catedrática de Química, quiso unirse a la demostración representando a la mujer británica, una gran mayoría de asistentes recordó súbitamente lo tarde que se había hecho y comenzó a abandonar el salón de actos. Me uní a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi encuentro con los visitantes de otro mundo tuvo lugar cuando conducía de regreso al hotel "Pensión Paqui" en el que nos alojábamos parte de los miembros del cuerpo docente. Tras una curva especialmente movediza, tuve que esquivar un árbol que se abalanzaba sobre mi coche  de alquiler y que me obligó a desviarme por cierta ruta secundaria. Fue entonces cuando vi la nave. Estaba parada a un lado de la carretera y,  desde su parte superior, emitía destellos azules de forma intermitente. Un par de seres de apariencia humanoide se encontraban al lado del vehículo destellante. Vestían ropas de color verde y portaban unas armas semejantes a las espadas de luz que George Lucas inmortalizaría en "La Guerra de las Galaxias", aunque algo más cortas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interpreté por sus gestos que querían que me parase y me apease del vehículo, cosa que hice inducido por cierto nerviosismo inexplicable. A partir de este momento, todo se vuelve confuso en mi memoria. Recuerdo cierto utensilio que introdujeron en mi boca y por cuya boquilla, parecida a la de un instrumento musical, hube de soplar.  También recuerdo que, movido por una euforia extraña, producto sin duda de algún tipo de sugestión mental, entoné diversas tonadas de mi Gales natal mientras abrazaba a uno de los humanoides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una especie de laguna espacio-temporal en mi memoria, manipulada sin duda por los extraterrestres, hace que lo siguiente que recuerde sea un duermevela con mi cabeza apoyada en el pecho derecho de Miss Croquett  en el vuelo charter que nos devolvía a nuestra brumosa isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6321862728811321082-5854058966913770869?l=visinoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://visinoc.blogspot.com/feeds/5854058966913770869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2009/01/hombrecillos-verdes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/5854058966913770869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/5854058966913770869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2009/01/hombrecillos-verdes.html' title='Hombrecillos verdes.'/><author><name>Fernando León de Minglana.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15034516773403306241</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_p-jpHpjVn6Q/SUldju8EeSI/AAAAAAAAAAw/R3BnSvsz-1c/S220/Bartolo+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6321862728811321082.post-7293296408629753814</id><published>2008-12-20T02:32:00.000-08:00</published><updated>2008-12-20T14:20:49.728-08:00</updated><title type='text'>La chica de la curva.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque, en principio, no parece tener relación con el fenómeno OVNI, quiero reseñar aquí un extraño acontecimiento que me ocurrió en mis tiempos de estudiante y que ha venido a mi memoria al contemplar cierto programa televisivo que hablaba sobre la ya conocida leyenda de "La chica de la curva", ya saben, el fantasma de una chica que se aparece a los automovilistas para advertirles de algún peligro en la carretera y luego desaparece misteriosamente. Existen diversas versiones sobre esta leyenda que ubican en fenómeno en distintas carreteras de diversos países.&lt;br /&gt;En mi época de estudiante en Verlertown, mis compañeros hablaban con frecuencia de cierta curva en la carretera 32. A pesar de lo inquietante del caso, noté, con mi habitual perspicacia, un cierto tono burlón y misterioso cuando se referían al tema, actitud que me intrigó siempre y que sólo puedo atribuir a la inconsciencia propia de la juventud o a alguna influencia mental externa de origen desconocido. Pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;Lo cierto es que, cierta noche primaveral, espoleado por mi inquieto espíritu investigador, decidí pasar por la famosa carretera en busca del misterio. Conduciendo despacio, me aproximé a la curva en cuestión sin distinguir nada anormal, Cuando, desilusionado, estaba a punto de regresar al college, una presencia en el arcén llamó mi atención. Se trataba de una figura femenina que, a la luz de la única farola, permanecía parada junto a la carretera.&lt;br /&gt;Había algo inquietante en el personaje. A pesar de lo avanzado de la hora, vestía unas ropas escuetas que dejaban a la vista lo que parecía ser una exuberante anatomía femenina. Sin embargo, cierta rudeza en su musculatura y una estatura exageradamente alta me hicieron sospechar la posibilidad de que se tratase de un ser sobrenatural.&lt;br /&gt;Intrigado,  me detuve a su lado para contemplar a la figura con más detenimiento. Se acercó al coche y con un ademán significativo me indicó que bajase la ventanilla. Entusiasmado por la posibilidad de establecer contacto con un ser de otra dimensión, accedí a su petición. Nunca olvidaré la frase que, con una voz inesperadamente ronca, me dirigió aquel ser de apariencia inquietante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Me das lumbre, guapo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento, mi memoria se confunde. Creo que fui víctima de algún tipo de hipnosis inducida. Mis recuerdos se limitan a retazos inconexos sobre la doble naturaleza de aquel ser que, aunque lucía unos generosos pechos femeninos, parecía tener atributos de varón de tamaño inusitado. Ignoro si fui víctima de algún tipo de abducción, pero sospecho que, como en numerosos casos registrados, me borraron la memoria para someterme a alguna exploración anatómica y a una investigación de los objetos cotidianos terrestres. Al día siguiente, observé que mi cartera había desaparecido y sufrí, durante unos días, intensas molestias en la zona rectal, producto, quizá,  de algún tipo de sonda descomunal.&lt;br /&gt;Aún hoy, tantos años después, sigo pensando que las leyendas sobre la chica de la curva reflejan, en realidad,  contactos con seres extraterrestres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6321862728811321082-7293296408629753814?l=visinoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://visinoc.blogspot.com/feeds/7293296408629753814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2008/12/la-chica-de-la-curva.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/7293296408629753814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/7293296408629753814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2008/12/la-chica-de-la-curva.html' title='La chica de la curva.'/><author><name>Fernando León de Minglana.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15034516773403306241</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_p-jpHpjVn6Q/SUldju8EeSI/AAAAAAAAAAw/R3BnSvsz-1c/S220/Bartolo+2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6321862728811321082.post-7975175884736807152</id><published>2008-12-17T08:55:00.000-08:00</published><updated>2008-12-17T09:27:13.040-08:00</updated><title type='text'>Luces sobre la ruta 26.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;El 25 de Agosto de 1956, un Plymouth 38 Spider recorría la ruta 26 entre San Antonio y Salem Falls a las tres de la madrugada. Un profesor universitario volvía de una cita galante con la bibliotecaria de San Antonio, la exuberante Mónica Seyber. El profesor universitario, como sin duda han adivinado los sagaces lectores, era yo. En aquel momento conducía con cierto atolondramiento  al haber tenido que abandonar el lecho  con cierta precipitación por la inesperada aparición de Mr. Seyber que, según informaciones que resultaron erróneas, iba a estar dos días en Salem Falls por motivos de negocio. Afortunadamente, la casa de los Seyber contaba con una oportuna puerta de servicio en el patio trasero. Pero esta es otra historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;En aquel momento, con la desazón  mental que siempre produce un &lt;em&gt;coitus interruptus in extremis, &lt;/em&gt;advertí por el retrovisor que unas luces me seguían a gran velocidad. Tras un primer momento de pánico, descarté que el viejo Ford de Mr. Seyber pudiera alcanzar esa endiablada velocidad. Las luces no tardaron en convertirse en un resplandor cegador que me deslumbró por completo, obligándome a detenerme en la cuneta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;El gran resplandor, ahora una esfera luminosa, se detuvo en el aire sobre la vertical del coche a unos 12 metros de altura. Quizá fueran 13. En aquel momento, la extrañeza me impedía apreciar bien las distancias. Tras un lapso de tiempo que me pareció muy breve, la extraña esfera pareció desvanecerse en el espacio con un suave zumbido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;Lo más sorprendente de este episodio fue su final: Cuando llegué a mi apartamento en el campus del Saint Dalmatius College, el viejo reloj del Rectorado marcaba las cinco de la madrugada. Teniendo en cuenta que desde San Antonio hasta el campus no hay más de doce millas y que recordaba perfectamente que mi estratégica retirada había ocurrido antes de las tres, había un desfase temporal de difícil explicación. El episodio con la esfera luminosa no había podido durar más de tres o cuatro minutos. En aquel momento me propuse investigar al singular "ladrón de tiempo". Aquello fue el principio de una extraña y peligrosa aventura. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6321862728811321082-7975175884736807152?l=visinoc.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://visinoc.blogspot.com/feeds/7975175884736807152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2008/12/luces-sobre-la-ruta-26.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/7975175884736807152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6321862728811321082/posts/default/7975175884736807152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://visinoc.blogspot.com/2008/12/luces-sobre-la-ruta-26.html' title='Luces sobre la ruta 26.'/><author><name>Fernando León de Minglana.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15034516773403306241</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_p-jpHpjVn6Q/SUldju8EeSI/AAAAAAAAAAw/R3BnSvsz-1c/S220/Bartolo+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
